Esos alcaldes y sus inicios de administración…
《Fernando Solís como perro faldero tras su hueso…《¿Por qué no investigan al exsíndico de Álamo, de pobretón a millonario?《Pepe Arenas y sus pecados…
Por: Pablo F. Hernández Vélez / Sendero de Poder
Durante su gira informativa por los rincones de Veracruz, el dirigente estatal de Morena, Esteban Ramírez Zepeta, ha lanzado una recomendación que más bien parece advertencia para quienes hoy ocupan cargos públicos: no perder el piso.
Le cuento a mis dos lectores: la frase no es nueva, pero viene acompañada de un adagio muy claro y muy mexicano: “no se suban a un ladrillo porque se marean… y mientras más alto lo pongan, más fuerte será el chingadazo cuando se caigan”.
La advertencia no es menor.
Porque basta recorrer algunos municipios para encontrar a varios que, apenas se sentaron en la silla, ya se sienten virreyes.
Ahí está el caso del alcalde originario de Zontecomatlán, Josué Susano Hernández, llegó impulsado por el PAN, pero hoy ya coquetea con Morena como quien busca acomodo antes de que cambien los vientos.
Más que presidente municipal parece sentirse personaje hecho a mano, aunque lo que realmente exhibe es un marcado enanismo político.
Pero no es el único.
También está el alcalde emanado de Morena que ya mostró el cobre al dispararse los índices delictivos en su municipio. Hoy los homicidios comienzan a volverse cotidianos.
¿La razón?
La Marina retiró a sus elementos ante la falta de apoyo del ayuntamiento. Un respaldo que sí existía en administraciones anteriores.
Y ahora, para evitar preguntas incómodas, el alcalde Raúl David Salomón decidió cerrar la puerta a los medios de comunicación.
Pero dicen quienes conocen el ambiente político del municipio que no solo cerró la puerta a la prensa… también a sus propios gobernados.
Incluso se comenta que pretende imponer a líderes de Morena como agentes municipales.
¿Será?
Otro caso digno de observar es el del priista de Citlaltépec, Jesús del Ángel Olivares. Con buena voluntad, sí… pero rodeado de personajes que ya comienzan a meterlo en problemas.
La inexperiencia en la función pública suele ser terreno fértil para los oportunistas.
Y mientras algunos le aplauden, otros ya lo están emboletinando en decisiones que no le ayudan en nada. Habrá que ver en qué termina el asunto de la presunta violencia política contra una regidora.
En otros municipios la cosa no es mejor.
Hay alcaldes que creen que gobernar es administrar una empresa… pero para beneficio propio.
Uno de ellos asegura que el mantenimiento de escuelas o domos no es asunto del ayuntamiento, sino del gobierno estatal a través de Espacios Educativos.
Y bajo ese argumento decidió no invertir ni un peso en las escuelas del municipio.
Legalmente podrá tener algún argumento.
Políticamente, es una torpeza.
Porque gobernar también significa gestionar.
Pero en ese municipio, alejado de la capital, el alcalde ya cambió la sonrisa de campaña por la soberbia del poder.
Los roces con los ediles ya comenzaron.
Y cuando eso ocurre en los primeros meses… el resto de la historia suele escribirse sola.
Como diría doña Goya: pero esa es otra historia.
Porque cuando el poder entra por la puerta grande… muchas veces el amor sale por la ventana.
Sin embargo, también hay alcaldes que sí quieren trabajar.
Uno de ellos es el joven priista José Luis Ponce, quien recibió un ayuntamiento prácticamente en ruinas.
Pese a ello ha cumplido con compromisos básicos y ha respaldado las tradiciones del municipio.
El festejo del Día de Reyes, el carnaval y el inicio de la liga municipal de fútbol fueron muestra de ello.
En Tamalín, la profesora Bolivia Patricio del Ángel también ha sabido moverse políticamente pese a haber recibido un ayuntamiento en malas condiciones.
La cercanía con la gente comienza a reflejarse en su creciente aceptación.
En Zacualpan, Andrés Maldonado Yáñez recibió del exalcalde Fernando Solís un municipio en ruinas.
Aun así ha comenzado a responder con trabajo en comunidades y caminos rurales.
Incluso respaldó la fiesta más importante del municipio: el carnaval.
En Tlalnelhuayocan, Ariadna Ángeles Aguirre también comienza a demostrar que llegó a servir y no a servirse.
Mientras tanto, en Tlachichilco, Óscar Herrera tuvo que arrancar prácticamente desde cero: patrullas destruidas, instalaciones deterioradas y sin dinero en caja.
Aun así, logró poner en marcha su administración.
En Ixcatepec, Obed Melgoza Matías regresó por segunda ocasión a la presidencia municipal. Como en muchos municipios del estado, encontró un ayuntamiento en ruinas.
Pero eso no fue pretexto para abandonar la fiesta más importante del pueblo: el carnaval, que resultó un éxito.
Y en Chinampa de Gorostiza, Baltazar Avendaño Delgado demostró que la experiencia sí cuenta. Recibió un ayuntamiento sin vehículos ni recursos, pero logró adquirir unidades para el servicio público, incluido un camión recolector de basura.
Así están las cosas en Veracruz.
Con alcaldes que apenas comienzan administración:
unos mareados sobre el ladrillo…
otros con ganas de servir…
y algunos más intentando demostrar que la experiencia todavía vale.
Brechas y Calzadas
Otra vez el nombre de José Roberto Arenas, alcalde de Álamo Temapache, vuelve a sonar… pero no precisamente por buenas noticias.
Nos dicen que hasta esta fecha no ha pagado los sueldos al personal del ayuntamiento, pese a que a finales de febrero los municipios recibieron adelantos de participaciones precisamente para cubrir la nómina.
¿Cómo estarán las cosas que ya se escucha que el regidor primero de la Comisión de Hacienda estaría pensando en renunciar?
En breve recordaremos algunas travesuras que el hoy alcalde dejó pendientes en Misantla.
Porque memoria… hay.
Y entrando en la capital de los cítricos surge otra pregunta incómoda:
¿Por qué nadie investiga a Dagoberto Hernández Martínez?
El mismo que fungió como síndico durante la administración de Blanca Lilia Arrieta Pardo.
Hoy aparece convertido en empresario hotelero y arrendador de casas.
Nada mal para alguien que hace no mucho ocupaba un cargo público municipal.
Dicen que en Álamo los milagros financieros ocurren muy rápido.
Y hablando de personajes persistentes, ahí anda Fernando Solís.
Después de dejar Zacualpan sin patrullas, sin pipas y sin ambulancias —pese a que esos vehículos fueron entregados durante su gestión— ahora se le ve pegado como perrito faldero detrás de la gobernadora y del dirigente morenista Esteban Ramírez Zepeta.
Dicen que busca que lo volteen a ver.
No solo para él… también para su esposa.
La aspiración: una diputación federal y otra local.
Porque a estas alturas ya quedó claro que el interés no es servir al pueblo.
El interés… es no quedarse sin chamba.
¿Que no?
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